El Mezcal en tiempos de pandemia.


Berenice Acuña Cuevas | Embajadora y pacificadora del Mezcal.


Corre el año del 2020, estamos en cuarentena y casualmente también en cuaresma, tiempo de purificación, cambio y aislamiento. Presentándonos uno de los más grandes retos: la preservación de la vida humana, ante un paradigma de salud, ya que un bichito microscópico en cuestión de unos meses se ha propagado de forma exponencial en cada rincón del planeta y donde la mejor solución para detener el contagio ha sido enviarnos a casa…


El mezcal como parte de este gran todo humano, se encuentra también en pausa y en el replanteamiento de la gran pregunta de este gremio en nuestros tiempos modernos: ¿Cómo CRECER y PERMANCER? Su demanda en el mercado en los últimos 10 años ha puesto en jaque la sustentabilidad de los pequeños lotes de mezcales tradicionales campesinos.


De pronto el consumo, superó varias expectativas y puso en peligro a agaves silvestres, recetas tradicionales y la capacidad de trabajo de los maestros Mezcaleros, esta tendencia al desarrollo capitalista desmedido olvida que el Mezcal es un Espíritu VIVO y que le gusta ser tomado con calma y con respeto en todas sus facetas.


El maguey –mezcal y la preservación de su cultura es nuestro objetivo común, más allá de certificaciones o denominaciones, fortalezcamos el campo mexicano al enfrentarnos con valor a esta realidad de nuestros tiempos, maximizando nuestros esfuerzos y replantando las estructuras que hoy nos rigen.


Así que aprovechemos y rediseñemos nuestra forma de trabajo con base en alternativas de esfuerzo comunal, retomando prácticas ancestrales como el TEQUIO, que nos ofrece una semblanza clara de la vida en las comunidades mezcaleras y la calidad espiritual de su gente, volviendo a lo esencial la mirada, revisando nuestra relación con la naturaleza y haciendo un llamado a la creatividad de la gente del mezcal en lo INDIVIDUAL y en lo COLECTIVO para crear redes de colaboración, donde la reciprocidad, la buenas prácticas en la producción, redistribución de los materiales y recursos, serán básicos para nuestra supervivencia.


Recordemos nuestra interconexión instantánea en un mundo GLOBALIZADO e identifiquémonos en el otro a través de la fragilidad y la pequeñez de nuestra existencia; se nos pide grandeza de dioses y humildad de santos para entender que solo somos parte de un todo, de un Universo.


Es una gran oportunidad para replantearnos nuestra vida, hacer una introspección, irnos para adentro y revisar sin juicio, pero con los ojos bien abiertos, nuestras fortalezas y debilidades para asumir con conciencia nuestro rol y responsabilidad en todo esto.


Reencontrando en la solidaridad de nuestro pueblo, el orgullo de sabernos fuertes en la unidad y al compartir los frutos de nuestro trabajo, daremos muestra de la manifestación de la fuerza de los agaves, el temple de sus maestros, la sapiencia de sus académicos, la voluntad de sus verdaderos evangelistas, la habilidad de sus comercializadores y la lealtad de sus consumidores.