Mujeres somos y mezcaleras chingonas somos

Mezcal empieza con una “M”… de Mujer, de Mamá, de Mayahuel… ¡Que no se les olvide!

Cuando se piensa en mezcal, generalmente viene a la mente la figura masculina como protagonista del sector, ya sea por el fuerte sabor de la bebida o por las labores que se realizan para su elaboración.

Sin embargo, la fuerza que ocupa un hombre para todo trabajo en la industria del mezcal, jamás les llegará a los talones a la fuerza que aplicó una mujer para dar a luz a ese niño que al crecer será un productor mezcalero.

Aunque la mujer ha ido ganando terreno en esta actividad económica y ha ido integrándose cada vez más al proceso de elaboración del mezcal, falta mucho por reconocerles su labor y respetar sus ideas o toma de decisiones.

Su creatividad y sensibilidad las ha hecho abrirse camino en el sector, incluso ha rebasado la visión de los hombres que por machismo mantenían su marca estancada, parada e incluso al borde del fracaso o cierre de su palenque o vinata.

En la fábrica de mezcal, años atrás se prohibía la entrada a las mujeres, más aún si estaban embarazadas pues existía el mito de que interrumpían el proceso de elaboración.

Las maestras mezcaleras rompieron ese mito, y hoy en día, aunque la mayoría de los que trabajan en esa primera etapa son hombres, están acompañados de sus mujeres quienes los apoyan en algunas tareas como la molienda.

Un ejemplo de la importante labor de las mujeres en la industria es la casa del mezcal Oro de Oaxaca, empresa en la que la mujer tiene un papel de suma relevancia, ya que el 90% de los puestos son de mujeres que participan en áreas como dirección, administración, ventas e incluso como maestras mezcaleras.

Todas ellas son lideradas por la Directora Comercial, Isabel López García, quien coordina diversas labores dentro del palenque, la envasadora, las oficinas y las propias tiendas.

La marca no solamente apoya el papel de la mujer como parte de la empresa, también impulsa el crecimiento de aquellas que provienen de comunidades del interior del estado de Oaxaca, dándoles trabajo de medio día o durante fines de semana para que puedan estudiar.

De esta forma, la revolución del pensamiento y la equidad de género dejan de ser cada vez más un impedimento para que las mujeres se desarrollen y se abran paso en puestos importantes dentro de la industria mezcalera mexicana.

Cabe recordar que las mujeres han estado presentes desde al menos cinco generaciones en tres de los cuatro puntos de la cadena: como gerentas, como maestras mezcaleras y como vendedoras directas.

Graciela Ángeles Carreño, gerenta y representante legal de Mezcal de los Ángeles, el cual se produce en Santa Catarina Minas, distrito de Ocotlán, afirma que son pocas las mujeres que ocupan cargos de decisión en las empresas mezcaleras, pues la gran mayoría se desempeñan en las ventas, y otro porcentaje aún menor son maestras mezcaleras.

Ellas han estado en la producción desde hace varias generaciones, como sucedió con su tatarabuela, bisabuela y abuela, quienes a lomo de bestia iban de pueblo en pueblo vendiendo el mezcal en tiempos en que estaba prohibida su venta, mientras que su mamá fue la primera administradora de la empresa, pero no podía entrar en el palenque.

Hoy, Graciela Ángeles Carreño es la primera gerenta y aunque tiene menos de 40 años, su historia cuenta ya con una larga cadena de experiencias; ha transformado la empresa en una cooperativa y en ella ha impreso un sello distinto, producto además de sus conocimientos académicos, pues es Maestra en Sociología.

Al igual que en la familia Ángeles, en Tlacolula de Matamoros, doña Josefina Monterrubio fue quien impulsó la creación y registro de marca de la primera crema de mezcal en los años sesenta: El Mayordomo, y antes lo había hecho con el famoso mezcal Joyas Oaxaqueñas.

Gabriela Ángeles Carreño explica que la gran mayoría de las mujeres inmersas en esta industria son herederas de este conocimiento, y que muchas por su condición de pobreza, pues eran mujeres viudas o separadas, se han hecho cargo de sus propias producciones, y hay familias que ante la falta de hijos varones, el padre "echa mano de sus hijas".

Lo cierto es que la industria del mezcal constituye hoy una oportunidad para sacar adelante a sus familias, pues en muchas ocasiones los hombres como productores agarran el vicio con la bebida, lo que ocasiona problemas dentro de la familia e incluso con los comercializadores.

“Las mujeres ya podemos entrar al palenque, se rompió el mito de que éramos las responsables de que se rompieran las ollas, la tina o de que se detuviera el proceso de fermentación, como decían antes cuando una mujer entraba al palenque, pues en realidad lo que buscaban era detenernos”, comenta la mezcalera Carreño.

Ser mezcalera, dice la joven empresaria que nació en el seno de una familia productora de esta bebida espirituosa, “no es un asunto chic como muchas personas piensan; ser una mujer en el mezcal es una responsabilidad, no te haces mezcalera por moda, se hace por identidad, por principios, por convicción, pero no por moda".

MASHCALI: MEZCALITO

En la misma población, hace 30 años, cuando enviudó, Gloria Santiago Romero se hizo cargo de Mashcali, palabra zapoteca que significa "mezcalito". Como otras mujeres, dice que no le costó trabajo entender todo lo que implicaba la tarea, porque creció en una familia de mezcaleros.

"Sólo si se trata de cargar cosas pesadas contrato hombres", expone la señora Santiago en su expendio, ubicado sobre la carretera que atraviesa la comunidad.

Su empresa mezcalera produce 500 litros mensuales de mezcal que ella misma comercializa en Matatlán y en el mercado de Oaxaca. Actualmente está preocupada, porque la crisis del agave provocó que tan solo en el último año, el precio de la materia prima para la elaboración de mezcal se incrementara hasta en un 600 por ciento.

Las mujeres, sean maestras mezcaleras o no, tienen un papel altamente relevante en el proceso de elaborar mezcal, gracias a su trabajo diario de soporte, además de su conocimiento de los procesos asociados al maguey y al mezcal.

Las mujeres en Guerrero, por ejemplo, son quienes proveen a los trabajadores en las fábricas o tabernas, de alimentos durante los momentos corte, horneado y destilación, a lo largo de cuatro a seis meses en que se trabaja el maguey, lo que implica planear y preparar alimentos para siete a diez bocas más.

Las mujeres también tienen un rol escasamente reconocido en momentos como el molido del maguey, en el vaciado del mosto a las ollas para la destilación y en la vigilancia que hacen de este último proceso, ya sea por atribución propia o cuando el maestro mezcalero (padre o esposo normalmente) debe de ausentarse o se encuentra indispuesto por salud.

Las mujeres, afirman investigadores, tienen un toque especial para definir los momentos ideales de parar la fermentación y para vigilar que el fuego de la destilación no “arrebate”, es decir, no sea demasiado elevado y queme la bebida privándola de los distintos aromas y sabores que la caracterizan en distintos momentos en boca.

Cuando hay viveros de maguey en los hogares son ellas quienes se responsabilizan de que las plántulas lleguen a un estadio adecuado para ser trasladadas al lugar en que serán replantadas para cumplir su ciclo de vida, apoyando en este trasplante. Todo esto lo compatibilizan con su papel de madres, esposas, trabajadoras agrícolas de milpa u otros cultivos de subsistencia, así como trabajadoras en el hogar y para el hogar.

En el caso de la compañía Mi Mezcalito del Agave, la Cooperativa fue constituida por 3 mujeres y dos hombres, así que son ellas quienes tienen la mayoría dentro del Consejo de Administración y para la toma de decisiones ellas tienen mayoría en la votación.

Los departamentos de mercadotecnia, ventas y almacén de la plataforma mimezcalito.com son liderados por mujeres, pues son ellas las que han demostrado a lo largo de los años en todas las industrias su capacidad para manejar los tiempos, los recursos y los insumos de una manera más organizada y lucrativa.

Fuentes: El Informador, Marketing Directo, CIATEJ.