EL ABUI (Mezcal del mes)


REDACCIÓN

La historia de esta marca lleva la intención de tocar emocionalmente a sus potenciales consumidores, evocando sensaciones antiguas, que lo lleven a momentos de su pasado, acompañado de sus abuelos, en instantes de convivencia familiar.


El nombre es una evocación directa a los abuelos, a ese abuelo que nos contaba historias cuando niños, y que, por tradición, han sido los repositorios de leyendas y tradiciones transmitidas de generación en generación por mucho tiempo.


Los colores son también un reflejo de esa sensación que se quiere transmitir, el oro asociado con el paso de los años, con lo antiguo, lo inmutable; el cobre que evoca el proceder humilde del mezcal, y el verde del agave, lo natural, lo silvestre.


Por otro lado, las imágenes juegan un papel importante en el logotipo, la tipografía tiene cuarteaduras hechas por el paso del tiempo, lo que acentúa la idea general de asociar nuestro mezcal con los abuelos; también se encuentra dentro del logotipo el contorno de la Catedral de Cd. Altamirano, un ícono de referencia obligada en la región, al ser parte de muchas leyendas que han surgido a partir de su propia historia. Nuestro logotipo inspira inmediatamente en quien conozca la región, el retorno al hogar, la cercanía de la familia y el corazón de los terracalentanos.


Hemos generado una familia de productos que se complementan entre sí y que amplían la gama de opciones que se ofrecen. Entre ellos está una versión de mezcal con diferentes colores, sabores y aromas.


Estas “versiones” llevan por nombre una leyenda de la región, de esa manera, cada una es una historia contada por “El Abui”, lo que le da un matiz más apegado a la región, generando una conexión en los consumidores entre lo que beben y lo que hay detrás de su bebida. Las leyendas son:


Tecampa y Ná: La leyenda de la Tecampana, la piedra que suena y que se encuentra en Teloloapan. Dos historias, dos sabores, fresa y tamarindo, uno haciendo referencia al amor de Ná y el otro al orgullo y temple de Tecampa.


Lampás: El remedio de los abuelos para el piquete de alacrán, la planta Dieffenbachia y el cascabel de la víbora que se aplican en el piquete y que remojados con alcohol succionan el veneno del alacrán, curando al enfermo. Con esta historia se hace alusión a dos sabores distintos, uno para la planta (menta) y el otro para el cascabel de la víbora (jengibre).


Chaneque: Esta historia sumamente conocida en la región, tiene un sabor reconocido por las personas y llamativo por sus colores, Jamaica.


Escorpión Negro: Una leyenda tal vez no muy conocida, pero es referente al monstruo de Gila, que supuestamente mata con la sombra. Tiene un sabor diferente, misterioso y a la vez fuerte y tal vez difícil para paladares sensibles, el chile guajillo.


Tía Nica: La tía abuela que tiene los remedios para todo mal. El dulce sabor de la miel y el limón que se corona en sabor con el mezcal para curar el malestar de garganta, o simplemente para disfrutarlo en una tarde de plática.


Derivado de todo lo anterior, la intención principal de este mezcal se centra en tratar de dar una imagen diferente del estado y región guerrerense en particular, muy lastimada ante el mundo entero por la violencia y la inseguridad, por los cotos de poder de los cárteles de la droga y por tantas y tantas noticias negativas de lo que se vive en tan bonita región.


El mezcal se pretende sea solamente la punta de lanza para que se pueda cambiar poco a poco el discurso y se conozcan sus leyendas y tradiciones. Esta marca quiere contar historias y beber mezcal, porque así se lo enseñaron sus abuelos a sus creadores.

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