Mezcal en Día de Muertos y en Navidad: oportunidades para mejorar la economía del sector

Mario Hernández | Director Editorial

El afamado refrán: “muerto al pozo y el vivo al gozo” es un claro ejemplo de las tradiciones mexicanas que honran a los difuntos y eso no puede lograrse sin una buena bebida que acompañe los alimentos en los altares de muertos de México. Y la que se recomienda, es el mezcal artesanal.


La noche del 1 de noviembre nuestros familiares y amigos difuntos regresan como cada año para disfrutar de los sabores y aromas que más les gustaban en vida. En el altar suele colocarse todo tipo de platillos y bebidas, pensando en los gustos de cada pariente finado: a los seres queridos se les pone la que fue su bebida favorita, que va desde aguas de sabor y la bebida espirituosa que no les pudo faltar en vida: el mezcal.


Según la leyenda de las culturas prehispánicas, aquellos que no morían en sacrificios o guerra, llegaban al Mictlán: el noveno piso del inframundo. Para los antiguos mexicanos, era el sitio mitológico del más allá que consistía en nueve planos extendidos bajo la tierra y orientados hacia el Norte; allá iban todos los que fallecían de muerte natural y donde debían librar 9 batallas antes de poder descansar en paz.


El mezcal al ser la bebida mexicana por excelencia es el destilado utilizado por la experta mixóloga Raquel Ramos, que cuenta con más de quince años de experiencia en la industria de la hospitalidad y que usualmente podemos encontrarla detrás de la barra en los bares más exclusivos de la Ciudad de México, y nos comparte una deliciosa receta elaborada con Mezcal Mitre Origen y la flor por excelencia de la temporada, “Cempasúchil”. Es así como este cóctel recibe el ancestral nombre: Mictlán.

Ingredientes:

45 ml Mezcal Mitre Origen

30 ml Jugo de Mandarina

20 ml Jarabe de Flor de Cempasúchil

1 Clara de huevo

2 Dash bitter Flor de Cempasúchil Silvestre

Preparación y técnica: Mezclar todos los ingredientes a un vaso shaker. Añadir hielo en cubos para enfriar la bebida y agitar.

Se recomienda: Servir en copa martinera y decorar con pétalos de Flor de Cempasúchil comestible.

Elaborado de forma ancestral en la Mixteca de Oaxaca, Xolo, es un mezcal joven con agave tobalá orgulloso de su linaje mexicano, ideal para incorporarlo en nuestras tradiciones, porque recuerda en esta festividad con amor a los seres amados que ya se fueron y comparte memorias al disfrutar de la noche del Día de Muertos junto a los que aún están con nosotros.


Mezcal Xolo es un agave Premium que se adquiere sólo por subasta en la plataforma mimezcalito.com, el market place de moda y preferido por los usuarios para comprar los mejores mezcales ancestrales y artesanales directamente del productor.

Mezcal hasta la muerte

En las diversas ofrendas de tierras con enorme tradición, donde aún perviven poblaciones originarias, como en el caso de Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Zacatecas, Durango, Edomex, Puebla, SLP, Tamaulipas, Aguascalientes, Guanajuato, Morelos, podemos ver en los altares de Día de muertos, un destilado aperlado que en los últimos años ha sido un imán para las preferencias de mexicanos y extranjeros.


Y es que, en esos pueblos la gente bebe mezcal en los momentos de alegría y también de tristeza, inclusive en los funerales se prepara una versión especial conocida por los pobladores como ‘amarguito’, destilado al que se le añaden hierbas aromáticas muy especiales.


Así que en esa relación con la muerte, en las ofrendas no puede faltar una botella o una jicarita de mezcal, por si el difunto tiene sed y extraña lo que en vida tanto disfrutó con sus amigos y familia.

Sí es una bebida prehispánica

Mucho se había discutido antes, que el mezcal era una bebida posthispánica, nacida con el mestizaje, pero hace poco, arqueólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México, revelaron que los habitantes mesoamericanos, practicaban la destilación antes que los europeos.


Lo único que se sabía era por las crónicas de Fray Bernardino de Sahagún – En la Historia General de las Cosas de la Nueva España–, quien narró que entre los colonizadores escuchó el término mezcal, que era un aguardiente fuerte. Pero siempre se había atribuido que este brebaje nació clandestinamente con las técnicas de destilación árabes y locales.


Es entonces que la referida investigación, publicada bajo el título “El mezcal es una bebida prehispánica” de la autoría de los arqueólogos Jesús Carlos Lazcano Arce y Mari Carmen Serra Puche, hace el seguimiento de una investigación realizada por la UNAM en 2004, cuando se halló un horno olmeca xicalanca con restos de maguey sancochado, tubos de carrizo y quiote, además de cerámica, que se sospechaba, eran usados para destilar.


Tras analizar se halló que los hornos datan del año 400 a.C., la edad aproximada del alambique prehispánico; en esta tesis se reconoce al arqueólogo estadounidense Charles Di Peso quien antes señaló que en Chihuahua había hornos prehispánicos para producir mezcal, pero nunca se le hizo caso.

Con información de: REDFINANCIERAMX, FOODSERVICEYEQUIPO,

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